Hay tres formas de ver la película: si eres de llorera fácil, posiblemente llorarás; si no lo eres en absoluto, te aburrirás; y si solo lloras de vez en cuando, se te hará casi insoportable, porque notará como el director te está metiendo el dedo en el ojo y no lloras, te duele aunque no por la película. Creo que lo más sencillo que se podría haber hecho con ésta trama era hacer que la gente llorara desconsoladamente pero la sucesión de escenas demasiado seguidas no te da tiempo a asimilar.
Además no aporta nada nuevo: ★☆☆☆☆