Lo único malo que se le puede sacar al film es que te deja un mal regusto en la boca. Los actores están espléndidos (Ryan Gosling, obviamente, destaca) y el guión es estrictamente perfecto, pero creo que le acabó faltando fuerza a la película.
La evolución del personaje de Gosling es lo mejor, puesto que el film estaba hecho para que él se luciera: ★★★★☆