Es divertida y trata el tema de la homosexualidad con normalidad.
Es una de esas comedias románticas a las que tengo mucho estima: ★★★☆☆
Esta y su secuela son la única razón por la que tengo estima a Zellweger, por el resto de su filmografía la condenaria (siempre me pone de los nervios, haga lo que haga). En esta película está especialmente divertida y da gusto verla, como a los dos que la acompañan (Firth y Grant).
Es una comedia romántica, nada más, pero divierte como pocas con la barra de bomberos y la sopa: ★★★☆☆