Mala, mala, pero que muy mala. Todo es absurdo. Eso sí, increíblemente divertida. Se ha de resaltar la última escena, con Danny Glover como atleta olímpico que con un brazo roto baja por una cañería de (¡por lo menos!) seis pisos y luego salta a otra y sube por ella; y al apañado del predator que se monta un camping gas para poder sanarse.
Realmente brillante, me reía a carcajadas: ★★☆☆☆
Muy, muy, muy mala… ¡Pero! Entretenida.
La escena en que se cargan el campamento me estaba riendo a más no poder: ★★☆☆☆