De esas películas que nunca te hartas de ver. Perfecta en su condición de comedia romanticona, imprescindible en Navidades y el recuerdo que siempre albergarás es una sonrisa de oreja a oreja al acabar de verla.
La escena que protagoniza Andrew Lincoln es inmensa, pero la mejor es Emma Thompson: ★★★☆☆
Esta y su secuela son la única razón por la que tengo estima a Zellweger, por el resto de su filmografía la condenaria (siempre me pone de los nervios, haga lo que haga). En esta película está especialmente divertida y da gusto verla, como a los dos que la acompañan (Firth y Grant).
Es una comedia romántica, nada más, pero divierte como pocas con la barra de bomberos y la sopa: ★★★☆☆